Senderos por los alrededores de Cuenca

La ciudad de Cuenca tiene mucho que ver, pero también que recorrer. Tres sendas señalizadas recorren las hoces que la rodean y dibujan un paisaje donde las Casas Colgadas asomadas al Júcar acaparan el protagonismo.

Recorrer la carretera CM-2105 que nace en la capital y va remontando el Júcar entre acantilados alamedas y parajes de fantasía es todo un privilegio. En el kilómetro 23 está el legendario Ventano del Diablo. En el 28 el desvío a la Ciudad Encantada. Y en el 34 Uña y su preciosa laguna de origen tobáceo.
Cuenca está bien comunicada por la autovía A-40 que conecta con la A-3 en Tarancón. Si vienes desde Madrid se encuentra a 166 kilómetros, pero lo más rápido es el AVE que llega en 55 minutos.
El momento ideal para visitar la zona es durante la Semana Santa, pues la de Cuenca es fiesta de interés turístico internacional.

Cuenca, una ciudad surgida del mar

Se dice que la ciudad de cuenca nació en tiempo de los árabes, pero quizás deberíamos remontarnos unos cuantos millones de años antes. Al momento en que el mar aún cubría estas tierras, tal como lo constatan los restos de coral y cochas que se depositaron y compactaron en su fondo.

Luego las aguas se retiraron y mucho después, sobre aquella roca caliza, el río Júcar y su afluente labraron unas hoces o cañones alrededor de la alta peña de Cuenca, como si se tratase del foso de un castillo medieval.

A esta maravillosa obra de la naturaleza, le siguió una más humana. Cuando los hombres levantaron sus murallas, iglesias y luego ya al final sus famosas Casas Colgadas al borde del abismo.

Senderos por los alrededores de Cuenca

Cuando antes alguien visitaba Cuenca solo tenía ojos para la ciudad. Visitaban la Catedral, el Museo de Arte Abstracto Español, La Fundación Antonio Pérez, el Museo de las Ciencias de Castilla La Mancha, y finalmente el Puente de San Pablo y las Casas Colgadas.

Hoy, además de visitar la ciudad y sus museos, pasear por los cañones nos descubre alamedas y remansos de aguas tranquilas llenas de paz. Rascacielos medievales y miradores desde los que divisar la bella ciudad. Uno de ellos, en el sendero de la Hoz del Júcar es el mirador del Castillo, que es desde donde mejor se ve la ciudad vieja.

Tres rutas señalizadas permiten rodear la ciudad, paseando por las hoces y los cerros aledaños y admirar su arquitectura natural. Los tres son caminos cortos y sencillos, ideales para recorrer con niños, de dos o tres horas de duración.

Sendero periférico de las Hoces de Cuenca SL-CU10

Uno de los senderos más interesantes es el sendero periférico de las Hoces de Cuenca, el cual traza un círculo de cuatro kilómetros alrededor del casco histórico, subiendo primero por el cañón del río Huécar y bajando luego por el del Júcar.

El sendero está señalizado con letreros y marcas de pintura blanca y verde. Se inicia en el Auditorio, donde se encuentra un aparcamiento y un punto de información turística. A continuación empieza a ganar altura por los cortados calizos de la margen derecha del Huécar, donde están las Casa Colgadas y el puente de hierro de San Pablo.

A través de las cornisas y escaleras talladas en la roca, el sendero se dirige al mirador del Castillo. El sendero continúa descendiendo de manera pronunciada por el cañón del Júcar donde se encuentra la ermita de las Angustias. Luego una pasarela conduce hasta la Junta de los ríos, que es donde el Huécar cede sus aguas al Júcar.

Sendero de la Hoz del Júcar SL-CU 11

El segundo sendero, el Sendero de la Hoz del Júcar SL-CU 11.  El sendero remonta este río desde la misma ciudad hasta la presa de las Grajas, pasando por la ermita de san Julián El Tranquilo.
Un sendero ideal para recorrer en otoño y observar las casas que cuelgan sobre el abismo.

El Sendero urbano GR 66

El tercer sendero, el GR 66 es el más urbano de los tres. Atravesando el centro de la plaza Mayor nos permite visitar, rastreando las marcas de pintura blancas y rojas los monumentos más importantes de la ciudad, empezando por la Catedral.

En este sendero hay dos opciones posibles:

-La primera es bajando de la plaza Mayor a la hoz del Huécar y nos lleva a los miradores del cerro del Socorro y del Rincón Seco. Son dos horas y media, solo de ida.

-La segunda opción desciende desde la Plaza Mayor a la ermita de las Angustias, en la hoz del Júcar, para luego subir al Cerro de san Cristóbal. Este nos llevará una hora solo ida.

Lo ideal es subir a los cerros en los amaneceres de invierno, cuando la niebla inunda las hoces y la ciudad parece emerger como un fantasma sobre su pedestal de roca caliza. Un escenario perfecto para una película de intriga, miedo o ciencia ficción.

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