A Guarda ofrece un paisaje único gracias a la confluencia del río Miño y el océano Atlántico. Destacan las playas de O Muiño y A Lamiña, donde la dualidad de aguas saladas y dulces permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos. La práctica de deportes acuáticos como natación, skimboarding y kitesurf es común en estas costas.
Cualquier momento del verano es adecuado para disfrutar de las playas y de las actividades del Miño y de las que se desarrollan torno al puerto de A Guardia. Aquí se congregan las gamelas que pescan el peixe del día y la gente que se reúne a picotear en las taperías que proliferan por la zona, o en el hotel San Benito, antaño convento y por ello repleto de vírgenes románicas.

Lugares emblemáticos

La historia de A Guarda se revela a través de sus lugares emblemáticos. El castro de Santa Trega, un poblado amurallado con puertas al norte y al sur. Testigo de antiguas culturas que dejaron su huella en la región. El yacimiento alberga un fascinante museo arqueológico que exhibe vestigios de la edad de hierro. Destacando la cultura castreña y la influencia romana en la zona.

Desde el Monte de Santa Tecla,  se obtienen unas vistas espectaculares, pudiendo admirar la desembocadura del río Miño, el Atlántico y los imponentes montes de Portugal y Galicia. A Guarda ha sido testigo de asentamientos humanos, con restos de la época romana en el centro de la población, en lugares como Saa, O Castro y Pintán. A partir del siglo XII, los monjes cistercienses resguardaron la villa , dejando un legado histórico que perdura en el tiempo.

Sendas de ascenso al monte

Desde el puerto se puede rodear el monte Santa Tecra por la orilla del mar, caminando entre viejos molinos de viento, salinas y cetáreas que son los viveros donde se criaban los famosos bogavantes y langostas típicos de la zona.También por la senda litoral se llega en unos quince minutos a las playas de O Muiño y A Lamiña, justo donde el río se funde con el mar y que por ello tiene agua salada con la marea alta y dulce si es baja.

A la cumbre del monte se puede ascender caminando desde A Guarda en media hora, que es lo que se hace la segunda semana de agosto (el primer domingo). Esta es una fecha ideal para visitar esta comarca de O Baixo Miño, pues es cuando se celebra en A Guarda las Festas do Monte. Muchos jóvenes (y no tanto) suben a golpe de tambores y garrafas de vino entre una animada y colorida romería en la que todos acaban del color morado del vino, por lo que esta fiesta también es conocida como la fiesta del vino.

Al monte también se puede subir en coche, que es lo más habitual desde que se construyó su carretera en 1913. Fue entonces, cuando se construía esa carretera cuando se descubrió en la ladera del monte el más famoso de los castros gallegos, el Castro de Santa Tecra.

Castro de Santa Tegra A guarda Pontevedra Galicia

Castro de Santa Trega (Tecla)

Dicen que Santa Trega es la doctora de las dolencias del corazón. Nosotros no comprobamos las virtudes milagrosas de esta santa pero estamos convencidos  de que para subir andando hasta su ermita, en los alto del monte, no se puede tener insuficiencia cardíaca.

Al llegar arriba nos encontramos con los castros, el Castro de Santa Tecra, donde se agrupan los restos de un poblado amurallado de unos 700*300 metros donde debieron convivir unas cuatro mil personas, los celtas, un pueblo galaico que tuvo su capital en la vieja Tui. El poblado lo conformaba una especie de cabañas circulares, hoy restauradas, cubiertas de techos de paja. Estas construcciones son el mejor testimonio de la cultura galaicorromana, la cultura de un pueblo, el celta, que habitaron este enclave entre los siglos I a.C. y I d.C, coincidiendo con la romanización del noroeste peninsular.

Desde A Guarda sube una carretera bien señalizada hasta el castro. Se encuentra a tres kilómetros (unos 341 metros) de la población de A Guarda, en la ladera septentrional del monte. Un kilómetro más arriba se encuentra el Museo Arqueológico Monte Santa Trega (Masat). A juzgar por los restos que aquí se encontraron y que se exponen en el museo, los celtas eran gentes de paz, dedicadas a la agricultura, ganadería, pesca y sobre todo al comercio. Por ello los campamentos castrenxes eran elegidos en la antigüedad en enclaves privilegiados con buena visibilidad.

Este no es una excepción. Desde la cima del monte se gozaba de una posición inmejorable para controlar tanto las rutas marítimas del atlántico como las fluviales del Miño. Y es que desde aquí se divisa el valle vinícola de O Rosal, la desembocadura del río Miño. También el hermoso país vecino, Portugal y la inmensidad del mar, donde podemos disfrutar de hermosísimos amaneceres y atardeceres.

A Guarda Pontevedra Galicia

Festividades

A Guarda cobra vida durante varias festividades a lo largo del año. Desde la Fiesta de la Langosta hasta el Certamen Gastronómico del Pez Espada. O la Fiesta de la Rosca de Yema. Cada evento resalta la riqueza culinaria de la zona. La Festa do Monte, en el monte de Santa Tegra, es un destacado festejo declarado Fiesta de Interés Turístico de Galicia en 2009. Durante una semanadonde se llevan a cabo eventos deportivos y culturales de todo tipo.

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