La Iglesia de Santa María de Riós es uno de los principales ejemplos de arquitectura religiosa en la zona.
Construida en 1718, destaca por su torre barroca y las esculturas de Santa Ana, San Joaquín, Santa Lucía y el Santo Cristo. El retablo central incluye un sagrario con columnas salomónicas y una talla de la Virgen de la Asunción, posiblemente atribuida a Xoán de Angés. También resalta el retablo del Cristo Crucificado, relacionado con la escuela de Gregorio Fernández. Además, se conserva un cáliz del siglo XVI, una cruz procesional del XVII y un crucero de tres gradas con una cruz florenzada.

