Los spas (del latín Salus Per Aquam, salud a través del agua) son establecimientos de bienestar que utiliza agua corriente (del grifo) tratada para ofrecer relax y cuidados estéticos.
A diferencia de los balnearios, no necesitan estar sobre un manantial ni tener aguas con minerales curativos naturales; su magia reside en la hidroterapia (el uso físico del agua: presión, temperatura y estado).
¿Qué encuentras en un Spa?
Lo habitual es realizar un circuito termal que dura entre 60 y 90 minutos y recorre:
- Piscinas dinámicas: Con chorros para las lumbares, cuellos de cisne para las cervicales y camas de burbujas.
- Sauna finlandesa: Calor seco para eliminar toxinas.
- Baño turco o Hammam: Calor húmedo con vapor para abrir poros y limpiar vías respiratorias.
- Duchas de contraste: Alternan agua fría y caliente para activar la circulación.
- Zona de relax: Camas térmicas donde descansar con una infusión al terminar.
Tipos de Spas
- Spa Urbano (Day Spa): Centros en plena ciudad donde vas unas horas y luego te marchas a casa.
- Hotel-Spa: Hoteles que tienen estas instalaciones para sus huéspedes y clientes externos.
- Eco-Spa: Lugares que usan productos orgánicos y entornos naturales para potenciar el relax, muy comunes en el turismo rural gallego.
¿En qué se diferencia de un Balneario?
Es la duda más común. Quédate con esto: el balneario es salud/medicina (agua de manantial) y el spa es relax/ocio (agua de red).
Son recorridos por diferentes estaciones de agua a distintas temperaturas para relajar la musculatura y activar la circulación.


