PRODUCCIÓN

La superficie de leguminosas grano en la campaña de comercialización 2014/15 alcanzó las 275 mil hectáreas. La producción nacional fue de 220 mil toneladas. La principal región productora de leguminosa grano es Castilla La Mancha, seguida de Castilla y León. Respecto a Europa, el cultivo de leguminosas para consumo humano tiene una gran tradición debido a que estos cultivos hacen rotaciones con los cereales. En cuanto al mundo, la producción más importante es la de alubias con más de 23 millones de toneladas al año. El segundo cultivo en importancia son los garbanzos (con unos 13 millones de toneladas anuales) y el tercero las lentejas con aproximadamente 5 millones de toneladas al año. A nivel mundial, la especie más cultivada es la denominada Phaseolus vulgaris, conocida comúnmente como judía seca, cuyas variedades reciben múltiples nombres dependiendo de las formas, características y colores que presentan o su origen. En 2014 se sembraron un total de 7.700 hectáreas de judías, una superficie superior en un 17% a la del año precedente. Asimismo, la producción ascendió a 12.200 toneladas.Por regiones, Castilla y León, principalmente la provincia de León, es la que cuenta con mayor producción, seguida de Galicia. Entre las dos regiones siembran más del 60% del total nacional. La judía es exigente en agua, aunque prospera adecuadamente en suelos frescos. También es sensible al frío, por lo que la siembra es primaveral en las zonas con riesgo de heladas, y tiene variedades de distinta morfología (enanas, de enrame, etc.), y en algunas se puede aprovechar también el fruto –judía verde-. En España se pueden encontrar variedades como la blanca de riñón, la blanca redonda, la plancheta, troncón, ganchet, pinet, pinta, canela, canellini, negreta, morada, judía del Barco, de La Bañeza, etc. Las judías pochas son las que han sido recogidas sin secar, mientras que el judión de La Granja (que recibe su nombre por ser una producción de La Granja de San Ildefonso, en Segovia) es otra especie, al igual que la carilla (Vigna sinensis) y la judía de Lima (Phaseolus lunatus). Sin embargo no son las judías sino los garbanzos las legumbres más consumidas en España. Todas las variedades de garbanzos que se cultivan en nuestro país pertenecen a la especie Cicer arietinum. Las principales son: blanco lechoso, castellano, venoso andaluz, chato madrileño, pedrosillano y de Fuentesaúco (Zamora). Por su lado, las lentejas son también muy apreciadas por los consumidores españoles. Todas las variedades que se producen son de la especie Lens esculenta y las más conocidas son la rubia castellana, la rubia de La Armuña (Zamora), la pardina y la verdina. El garbanzo y la lenteja son especies que tienen un porte bajo y su siembra se realiza en otoño en las zonas templadas y en febrero en las más frías. La superficie sembrada de garbanzos en 2014 fue de 39.400 hectáreas, (más que en 2013), y la de lentejas de 31.100 hectáreas (menos que un año antes). Por su lado, la cosecha de lentejas se situó en 17.500 toneladas y la de garbanzos en 33.500 toneladas de garbanzos. En el cultivo del garbanzo destaca Andalucía, especialmente Sevilla, seguida de Castilla y León. En la producción de lenteja es Castilla La Mancha, sobresale Cuenca, que monopoliza el cultivo con casi el 80% de la producción. Otros cultivos leguminosos son las proteaginosas (guisanteshabas, haboncillos y altramuces). En 2014 la superficie cultivada aumentó, pero las producciones fueron menores. Más de la mitad de esta superficie se cultivó en Castilla y León y también fueron importantes las cosechas de Castilla-La Mancha. Andalucía, Extremadura y Aragón. El consumo de proteaginosas en España se estima en unas 350.000 toneladas. El mayor consumo se centra en el guisante tanto de producción nacional como importado. Casi el 100% de los guisantes secos que se comercializan en España se destina a la alimentación animal, pero buena parte de las almortas y los yeros que se producen en España se utilizan también, en pequeñas cantidades, para la preparación de tortas, gachas y hasta panes. En el sur del país, especialmente en Andalucía y en Extremadura, el altramuz se utiliza como aperitivo, eliminando la lupotoxina, una sustancia que le da su amargor característico. Por el contrario, las legumbres de inferior calidad (como ocurre con los garbanzos muy duros) pasan a la alimentación animal.
About the author

Montse Gonzalez