DISTRIBUCIÓN COMERCIAL Y CONSUMO

DISTRIBUCIÓN COMERCIAL

Una particularidad en la distribución comercial de los alimentos infantiles es el importante papel que cumplen las farmacias. De hecho, estos establecimientos eran los que tradicionalmente se encargaban de las ventas de este tipo de productos, pero hace ya unos años la distribución comercial irrumpió con fuerza en ese mercado y, en la actualidad, se reparten a partes casi iguales la comercialización de las diferentes ofertas de alimentación infantil. Se considera que las farmacias controlan en torno al 50% del total de ventas en valor, mientras que en volumen ese porcentaje se reduce al 30%. Las ventas en la distribución organizada en 2014 llegó hasta cerca de 244 millones de euros y alrededor de 40.710 toneladas, lo que supone reducciones interanuales del 2,9% en valor y del 1,2% en volumen. En general, se asume que las farmacias son dominantes en las ventas de leches infantiles, sobre todo en polvo, mientras que los supermercados e hipermercados dominan el mercado de los alimentos infantiles y las papillas y cereales. Esa especialización hace que el grupo que tiene su principal fortaleza en potitos y alimentos infantiles se oriente hacia la distribución moderna y el que controla las ventas de leches en polvo actúa fundamentalmente en el segmento de las farmacias.

CONSUMO

Los niveles de consumo de alimentos infantiles en España son equiparables a la media europea, aunque en los últimos tiempos parece estar registrándose una cierta tendencia a la baja. Hay que tener en cuenta que la mayor causa de la disminución de demandas es la reducción de la población infantil. Se considera que el consumo se sitúa algo por debajo de los 30 litros de leche infantil al año, unos 34 kilos de papillas y unos 42 kilos de potitos. Han sido las leches infantiles las que han experimentado unos crecimientos más notables, mientras que la estabilidad es más acusada en papillas y tarritos. Nuestro país se incorporó con retraso a este mercado, pero la entrada de las mujeres al mercado laboral hizo que rápidamente se equiparan los niveles de consumo. En la actualidad, el elevado paro femenino parece estar actuando como un factor negativo para el consumo de alimentos infantiles. Son las familias de las áreas metropolitanas las que registran mayores niveles de consumo, así como el sur y la zona central de la península. Los consumos menos importantes tienen lugar en Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.

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Montse Gonzalez