D.O. RIBEIRO

Blancos históricos. Calidad y elegancia en nariz

Los vinos con mayor reconocimiento y tradición a lo largo de la historia han estado asociado, con frecuencia, a grandes sistemas fluviales. Este es el caso del Ribeiro, una de las denominaciones de origen con más peso, no solo dentro de Galicia, sino de España, con el río Miño custodiando sus cepas.  La D.O.P. Ribeiro es la denominación que desde 1957 ampara la superficie de unas 2800 hectáreas repartidas entre 14 municipios de la provincia de Orense, situados en la confluencia del  Miño, el Avia y el Arnoia.

Los buenos vinos del ribeiro son jóvenes y transparentes y están elaborados con las variedades autóctonas, poseedoras de una acusada personalidad, que los hace incomparables. Las cepas pertenecen a 9 variedades de uva blanca y siete de tinta. Algunas vinos son de uva albariño, mientras que otros proceden de la mezcla equilibrada de varias; treixadura, lado, loureira…

Historia

Ribeiro tiene una larga tradición vinícola estrechamente ligada a la exportación a través de los puertos del Atlántico. Los viñedos de esta comarca fueron plantados por los romanos y, desde los tiempos medievales hasta el siglo XVIII, fue famosa por sus tostados o vinos dulces (antecesores del Jerez y Oporto en las mesas británicas), elaborados aquí mucho antes que en Canarias y Andalucía con uvas secadas al sol y conocidos también como Ribadavia. Los monjes del Cister entraron en escena desde San Clodio, y perfeccionaron las técnicas de cultivo, recolección y elaboración, además de dejar documentación escrita, hoy de valor incalculable para la historia de este vino. También entonces como hoy, estos vinos eran bebidos por los peregrinos que pasaban por la comarca para ir a Santiago y ellos mismos se encargaban de exportarlo. Inglaterra tuvo un importante mercado de vinos blancos de Ribadavia durante los siglos XVII y XVIII. A su vez, el cenobio de Oseira, que tenía propiedades en O Ribeiro, se convirtió igualmente en gran propulsor de estos vinos, que de la mano de comerciantes judíos, llegaron a las mesas europeas. Las plagas del oídio (1850), el mildiu y la filoxera (1892) mermaron estas históricas vides, parcialmente sustituidas por cepas más resistentes pero de otra calidad.

Actualmente el Ribeiro está volviendo por sus fueros y resurge con fuerza apostando por las variedades autóctonas que le dieron nombre, con la recuperación y creación de antiguas y nuevas plantaciones mediante programas de reconversión y reestructuración. También con la continua implantación de nuevas bodegas y la mejora de las ya existentes, mediante la incorporación de la más alta tecnología siempre enfocada a alcanzar mayor calidad y a la obtención de la máxima expresión de las variedades autóctonas, sin perder la tradición bien entendida de los grandes vinos del Ribeiro. La innovación y la investigación son ahora evidentes en toda la denominación, tanto en las grandes cooperativas como en las pequeñas bodegas. Todas las grandes bodegas y muchas de las pequeñas cuentan con la última tecnología de prensado y filtrado. Curiosamente, la zona también conserva muchos productores pequeños e independientes, llamados colleteiros, que producen vino tradicional proveniente de sus propias uvas. Esto eleva a más de seis mil los viticultores orensanos los que producen estos caldos, en una comarca donde la vid es un referente económico y cultural.

Tipos de vinos

Los vinos de esta denominación son jóvenes, frescos, moderadamente ácidos, sabrosos y aromáticos. Mandan los blancos (80%) sobre los tintos (15%) y en menor proporción (5%) tostados. El grado alcohólico mínimo varia entre el 9% (blanco y tinto) y el 13% (tostados). Los blancos ofrecen aromas florales, frutales y balsámicos. Son vinos sólidos, limpios y brillantes, con tonos amarillos y reflejos verdosos (símbolo de frescura). Los tintos, cada vez más demandadosson vinos con personalidad, estructurados y carnosos, con un toque de acidez y muy aromáticos con olores que recuerdan a frutas rojas y negras, violetas y pétalos de rosa, regaliz… . Complejos, amplios, con carácter, de color rojo picota, con reflejos violáceos. Los tostados son dulces pero equilibrados, viscosos, con tonos que van del ámbar al caoba. Elegantes en nariz y boca, los blancos producen una agradable sensación de delicadeza, lo que los hace perfectos para maridar sobre todo mariscos, pescados y los tintos quesos, embutidos no muy curados. los tintos son ideales para carnes, pastas, setas, legumbres, estofados y quesos curados. En general, el Ribeiro es el compañero natural de la cocina gallega y de cualquier cocina actual que sepa conjugar el respeto a los sabores tradicionales y la curiosidad por lo nuevo.  Por último, encontrará el vino tostado, naturalmente dulce y elaborado con el mosto procedente de las mejores uvas pasificadas. Su elaboración es escasa y trabajosa, por lo que se trata de una verdadera joya de la enología.

La Denominación de Origen…(leer más)

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Montse Gonzalez