CONSUMO

Durante el año 2014, los hogares españoles consumieron 2.287,2 millones de kilos de carne y productos cárnicos y gastaron 14.573 millones de euros en esta familia de productos. En términos per cápita, se llegó a 51 kilos de consumo y 325,1 euros de gasto. El consumo más notable se asocia a la carne fresca (37,7 kilos por persona) y, de manera concreta, al pollo (14,2 kilos per cápita) y al cerdo (10,7 kilos por persona). En términos de gasto, la carne fresca concentra el 67,6% del gasto y resulta significativa la participación de la carne de cerdo (62,5 euros per cápita) y de pollo (56,9 euros). La carne transformada (11,9 kilos y 99,2 euros por persona) resultó importante en el consumo de los hogares españoles durante el año 2014, mientras que la demanda de carne congelada (1,4 kilos y 6,1 euros de gasto por persona) tiene una repercusión menor. Alrededor del 80% del consumo de carnes y elaborados cárnicos en nuestro país se realiza en el ámbito doméstico, aunque este porcentaje experimenta significativas diferencias entre unos productos y otros. Respecto a las carnes frescas de todo tipo, tanto vacuno, como porcino, ovino o pollo, el consumo en el hogar ronda o supera el 80% del total. En cuanto al destino de la carne porcina, hay que señalar que cerca del 60% de la producción de carne de porcino es para consumo directo y el 40% para consumo industrial, mientras que en el caso del vacuno y el ovino la práctica totalidad (92% en bovino y 98% en ovino/caprino) es para consumo directo. Por su parte el consumo de elaborados cárnicos está más equilibrado, ya que los hogares representan sólo alrededor de un 55% sobre la cifra total. La alimentación fuera del hogar de embutidos y fiambres tiene una gran importancia en nuestro país, especialmente en algunos productos específicos como los jamones curados, tantos serranos como ibéricos.
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Montse Gonzalez