COMERCIO EXTERIOR

La gran mayoría de las bebidas espirituosas que se consumen en nuestro país se elaboran fuera de nuestras fronteras, por lo que el comercio exterior de estos productos es inevitablemente negativo para España. Ya se ha indicado que el mercado internacional se encuentra dominado por compañías de grandes dimensiones que tienen estrategias comerciales globales. En la Unión Europea, la industria de bebidas espirituosas aparece como el primer exportador mundial, con un valor que supera los 5.400 millones de euros anuales. Las bebidas espirituosas suponen una contribución positiva de 4.500 millones de euros a la balanza comercial europea. Durante el pasado ejercicio las exportaciones españolas de bebidas espirituosas crecieron un 18%, hasta rondar los 660 millones de euros. Los clientes más tradicionales de estas exportaciones son otros países de la Unión Europea, entre los que destacan Alemania, Holanda, Reino Unido y Portugal. A éstos se les han unido otros mercados emergentes para este comercio exterior como son los de Estados Unidos y, en los últimos tiempos, China y Japón. Para el brandy sus principales mercados son Filipinas, México, Alemania y Estados Unidos. Las importaciones, por su parte, superan los 920 millones de euros, pero muestran una cierta tendencia a la baja. Los proveedores habituales son otros países de la Unión Europea, entre los que destaca Reino Unido (en whisky y ginebra especialmente). También tiene mucha importancia las importaciones provenientes del área Caribe en el caso de ron.

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Montse Gonzalez