CARACTERÍSTICAS DE CALIDAD DE LA MIEL

La buena miel está libre de olores extraños e impurezas físicas, permanece fresca, no fermentada, y cristaliza de una manera particular. Sus parámetros físico-químicos son los siguientes: Madurez: El néctar almacenado en los paneles sufre un proceso de maduración hasta llegar a miel que consiste en la pérdida de agua y el desdoblamiento de la sacarosa en fructosa y glucosa. Se mide por el contenido en agua y azúcar (sacarosa: suma de glucosa y fructosa) existiendo un contenido máximo y mínimo según los tipos de miel. Frescura: Medido por el índice diastásico y el contenido en hidroximetilfurfural. Ambos se ven influenciados por el calentamiento y el tiempo de almacenamiento de la miel. Limpieza: Se mide por el contenido en sólidos insolubles en agua. Pureza: Para detectar fraudes como ofrecer una miel por otra o incorporar productos para que no se granule: una de las posibles medidas es la conductividad térmica. Como solución de azúcar saturado que es, la miel cristaliza muy fácilmente, aunque esto no ocurre en muchas mieles producidas industrialmente, que se licuan por la pasteurización, perdiendo muchos de sus propiedades, aromas y atributos originales. También se analiza el contenido de polen, un servicio particularmente relevante, dadas las preferencias del consumidor actual, con una demanda creciente en el mercado de mieles monoflorales. El análisis de laboratorio hacen posible determinar la concentración de polen de plantas especificadas presentes en la miel para ser expresado como un porcentaje. Se deben cumplir los niveles mínimos establecidos de estos parámetros para que una miel se clasifique dentro de una variedad específica. La clasificación de la miel por su origen de procedencia y de la planta nos ayuda a producir un producto genuino y distintivo, que ofrece a los consumidores una oferta más amplia. Así, se puede elegir entre una amplia gama de variedades, todas las cuales tienen características particulares que son determinados por el néctar de base, su sello oficial garantiza que están recibiendo el artículo genuino. Los laboratorios como el Centro Agrario de Marchamalo en (al servicio de D.O.P. Miel de La Alcarria) y su equivalente en Apinevada (que sirve D.O.P. Miel de Granada) llevan a cabo pruebas físico-químicas antes de certificar la miel con sus respectivos sellos de calidad. La miel que lleva su sello cumple con los estándares exigidos en los aspectos mencionados anteriormente.
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Montse Gonzalez