Sweets of Asturias

Un elemento distintivo de todo el Principado de Asturias es su repostería, prueba de ello son sus confiterías, diseminadas a lo largo de todo el territorio. Dicen que la alegría del asturiano proviene de su alto consumo de azúcar y sucedáneos, y es posible, lo cual hay que agradecérselo al alto nivel de los confiteros que históricamente se han despertado cada día a primera hora de la mañana para preparar algunos de los mejores dulces del país. La concentración de confiterías es tal que se contabilizan unas doscientas, más de la mitad en Gijón y Oviedo, donde existen auténticos maestros artesanos, que en los últimos años han sido reforzados por la aparición de figuras emergentes con creativas ideas, que han venido a completar un panorama muy atractivo y visual.

Y es que en la región pueden degustarse un sinfín de especialidades, a cada cual mejor. En realidad, la mayoría de los postres se elaboran con muy pocos ingredientes, apenas se necesitan huevos, levadura, azúcar y harina, que en función de los porcentajes utilizados y la elaboración realizada dan lugar a los diferentes dulces regionales. Estos dulces en ocasiones están complementados por la presencia de manzana, frutos secos, nata, mantequilla, o cobertura de chocolate.

El primer secreto del éxito pastelero es utilizar una buena materia prima, y si hablamos de Asturias, hablamos de leche.

El postre asturiano por excelencia es el Arroz con Leche, que cuenta con un original festival en su honor, que cada mes de mayo se celebra en la localidad de santa Euralia de Cabrales. Su invención no tuvo lugar en Asturias, pero se ha convertido en uno de los mejores finales de cualquier comida de la región. Y para quien no le guste el arroz, la Leche Frita, que cuando el rebozado es fino es todo un manjar. Tampoco podemos olvidar las omnipresentes Tartas de queso que existen tantas versiones como cocineros, o las Quesadas. La leche también está presente en las Torrijas o Picatostes, rebanadas de pan remojadas en leche, rebozadas en huevo y fritas, que en los años difíciles era comida de subsistencia. Menos conocida es la Barreña, que es un requesón elaborado con queso Afuega´l Pitu.

Los confiteros asturianos han sido tradicionalmente autodidactas, enseñándose unos a otros, sin pasar por ninguna escuela de formación. Al igual que existen grandes confiteros Asturias también cuenta con grandes heladeros que siguen elaborando sus propios sabores y que también forman parte de este universo gastronómico del dulce. Repostería variada donde destaca e arroz con leche, al que en ocasiones se le añade unas gotitas de anís, pero no solamente. También hay que probar las tartas de almendra, suspiros de Cudillero, el brasivouzo de gitano, las milhojas de crema, el pastel carbayón, los carajitos del profesor de salas, formigos, turrillos, manolitos, quesos de almendras… También los hay específicos de festividades como los frixuelos (un tipo de crepe), casadielles, los panchones de carnaval o los huesos de santo y teresitas en los días de Difuntos y de todos los Santos, y también el tocinillo de cielo entre esta dulce diversidad.

También de los fogones de los hogares de los hogares, elaborados durante años en cocinas de rodillo, carbón y cuchara de madera en mano han surgido otros postres emblemáticos, como Les Casadielles” o bolitas de nuez, una masa de harina de trigo frita, rellena de nueces, azúcar y, en la mayoría de las ocasiones, anís. Su popularidad es indudable y cada año aparecen nuevas versiones. Se trata de una especie de empanadilla elaborada con una masa de harina de trigo aromatizada con anís en general, a la que se rellena de nueces y/o avellanas, azúcar y posteriormente se fríe. Al servir se espolvorea su superficie de azúcar.

La fruta más arraigada en la región, la manzana, también da lugar a numerosos postres, de entre los que destacan las Manzanas Asadas, las Tartas de Sidra, Tartas de Manzana, o las Dulcineas, galletas de almendra y avellana de gran tamaño cubiertas de dulce de esta fruta y chocolate blanco, toda una delicia al paladar.

Y si hablamos de chocolate, éste también se trabaja mucho en bombones, pasteles, tartas y vanguardistas creaciones. De hecho, el consumo de cacao en Asturias siempre ha sido elevado, como lo demuestra que hace un siglo El Musel era el puerto del país donde más cacao proveniente de Las Américas se desembarcaba, apilándose sacos y sacos de dicha mercancía en los muelles.

También hay que probar las Tartas de Almendra, el Brazo de Gitano, los Borrachinos, las Milhojas de Crema, el Pastel Carbayón, un pastel de almendra con una base de hojaldre y un baño final de yema y almíbar creado en 1924 con motivo de la primera edición de la Feria Internacional de Muestras. Aunque de sabor y finalización diferentes, tienen su origen en los Bartolos, un pastel típico de almendra que triunfaba en las cuencas. Existe también otro emblema ovetense, los Moscovitas, que lo forman finas láminas de chocolate y almendra marcona. Los Carajitos del Profesor de Salas, del concejo del mismo nombre y que son unas sabrosas pastas de avellana que están a punto de cumplir un siglo…Y si seguimos paseando por la geografía asturiana, Navia presume de la Venera, un vistoso postre de almendras, cuyo nombre procede del “dies veneris”, que significa viernes, mientras que otros se inclinan por pensar que viene de la palabra vieira, que ilumina el Camino de Santiago. En el concejo de Aller, podemos degustar el Panchón, que consiste en migas de pan de escanda entremezcladas con mantequilla y azúcar o miel. Y si uno es especialmente goloso (llabión e asturiano) en Grado podrá encontrar el mejor de los manjares, Tocinillos de Cielo del país.

En la costa triunfa la Tarta Gijonesa, un praliné de almendra elaborado con azúcar glas, almendras y yema de huevo, al que se le añade mantequilla, nata montada, dos capas de bizcocho muy finas y azúcar para tostar la parte superior. Y sin salir de Gijón, también tenemos la Tarta Charlota, que es un afamado postre local, que en realidad es la evolución de un postre que importó a la ciudad un confitero austriaco. Se compone de una base de bizcocho, una crema cuajada elaborada con leche, huevos, nata líquida y azúcar, que lleva en su interior praliné de turrón y corona una fina capa de chocolate adornada con guindas confitadas. También en Gijón podemos degustar las Princesitas, pequeños bocados delicatessen que hacen las delicias de autóctonos y foráneos.
Por último, en Candás y Luanco puedes degustar las Marañuelas, una galleta de gran dimensión elaborada con manteca, huevos, harina, azúcar, anís y ralladura de limón, que tiene otra versión en Avilés, donde preside el Bollo de Pascua, que es el bizcocho que los padrinos entregan a sus ahijados tras la recepción del ramo.
Adentrándonos por último en los postres específicos de festividades destacamos los Frixuelos, un tipo de crepe dulces, que hoy en día se pueden rellenar de miel, nata, chocolate, helado de turrón, compota de manzana y una decena de propuestas más. Postre asturleonés hecho a base de harina, leche y huevos similares a las crepes francesas y a las filloas gallegas (también llamadas freixós).

Los Panchones de Carnaval o los Huesos de Santo y Teresitas en los días de Difuntos y de todos los Santos, …

Por último, en otoño también triunfan como postres higos y castañas que combina con nuevas creaciones pasteleras que han ido surgiendo en honor a personalidades populares, como las Letizias, en honor a la entonces princesa de Asturias o las Niemeyitas, en homenaje a Óscar Niemeyer.

Un universo infinito, donde lo difícil es elegir, y mantener la línea.

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Montse Gonzalez